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V. Nopaltzin y el Tollan Tolteca Tetzcotzinco

  • Categoría: Tetzcoco
  • Publicado el Sábado, 08 Julio 2017 02:10
  • Escrito por Guillermo Marín
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Mario Monreal. Educayotl. 06 de Julio de 2017. Continuando con el recorrido que había emprendido Nopaltzin hacia la parte suroriental del valle del Cem Anahuactli y llevando consigo a la mitad de gente que le cediera Xólotl, se internó en el territorio en el que tiempo después, llamaron Acolhuacan, el códice Xólotl y Alva Ixtlilxóchitl coinciden en que los chichimecas permanecieron por algún tiempo en las cuevas Tepetlaoztoc y Tzinacanoztoc, explorando sus inmediaciones.

Cuauhyacac es un cerro que significa “nariz de águila”, y éste es importante porque se encuentra al término de la sierra nevada oriental, forma parte de un volcán extinto hace miles de millones de años, por esta razón, los hombres antiguos toltecas lo concibieron como un lugar energético, en donde, en la cúspide existen cuevas.
Cuando Nopaltzin comienza a explorar los cerros Patlachiuhcan y Cuauhyacac, se encuentra con un asentamiento antiguo Tolteca en ruinas.

“In Cuauyacatlicpac tleco in oztoc otlachia Tolteca teopan” (“Subió a la cueva de Cuauyacatl; miraba (Nopaltzin) al templo Tolteca”). “Y de este lugar (Tzinacanoztoc) se subió al cerro de Cuauhyaca, en donde vido un templo muy grande de los Tultecas que estaba en aquellos llanos con muchos edificios arruinados, llamados Toltecatzopan” Ixtlilxochitl, 1610
 
Podemos imaginar lo que vio Nopaltzin, con asombro, en aquellas edificaciones en ruinas, y que por la visión que poseía de guerrero-explorador, no interpretó adecuadamente lo que miraba arrobado; y que  correspondía a un Tollan, sitio dónde las advocaciones a la serpiente emplumada, Quetzalcóatl, se hacían presentes, eco de la herencia filosófico espiritual de la Gran Tollan Teotihuacán. El grupo nómada chichimeca, al detener su paso por este territorio, comienza a darse cuenta de la manifiesta accesibilidad de la montaña y la ribera del lago de Tetzcoco.

De igual manera, en el Mapa Tlotzin (primera lámina: fase de la ruta chichimeca) observamos el asentamiento temporal chichimeca, destacando a través de su expresión pictográfica, las interacciones solidarias humanas en el interior de las dos cuevas, así como con; el medio ambiente que les rodeaba. La primera cueva en la parte superior, es Tzinacanoztoc, observamos que hay una pareja postrada ante un infante, mostrándonos que se habían consolidado las unidades familiares, célula importante dentro del desarrollo humano en una sociedad.
En la segunda cueva se observan varios personajes en su interior, éstos son: Amacui (Xólotl), Malinalxóchitl, Tlotli, Nopaltzin, Icpaxóchitl, y Quauhcihuatl, señalando posiblemente, que los lazos familiares se estrechaban y se hacían cada vez más estables. Se resalta, indudablemente, alrededor de dicha cueva la flora y fauna utilizando glifos para ubicar el lugar que se trataba, por ejemplo, vislumbramos un árbol y en su tronco una nariz, que representa al Cuauhyacac.

Nopaltzin siguió explorando aquellas montañas que fueron parte de un volcán extinto, encontrando el cerro llamado “Tetzcotzinco”, aquí sube hasta la cima percatándose que alrededor existía una vista magnífica, que generaba todo el entorno, desde ahí vislumbró a lo lejos “humo de fogatas” de diferentes partes de los cinco lagos, dándose cuenta de que algunos grupos de gente los producía.  Es preciso detener nuestra atención en esta parte, para señalar que en el mapa Xólotl, a través de la pintura, hay una significancia muy relevante y trascendental; cuando Nopaltzin se yergue en la cima del cerro observamos, que tiene fija su mirada hacía la Gran Tollan Teotihuacán, tratando de transmitir que el Tetzcotzinco es un Tollan interno y que creemos es un reservorio único de los conocimientos antiguos toltecas de Teotihuacán.

Es importante señalar que Nopaltzin está flanqueado por cuatro signos oculares, dos a cada lado, él se encuentra en la parte superior de la montaña y a sus pies la tierra a su alrededor. En conjunto, la figura humana (Nopaltzin) y los cuatro signos oculares evocan el cosmograma sagrado: el centro y las cuatro direcciones cardinales (así cómo las montañas se conectan con los tres niveles (inframundo, tierra y cosmos) del mundo físico anclado a los cuatro rumbos) y en el centro, éstos se levantan, formando el quincunce que siginifica la realización, que el ser humano, debe buscar para elevarse energéticamente; digna tarea que los tlamatinimes enseñaban en la Gran Tollan.

Por lo cual creemos que Tetzcotzinco es el quincunce que los Tlamatimines Tetzcocanos junto con Nezahualcóyotl heredaron y preservaron para las futuras generaciones conscientes, donde está resguardado el gran tesoro del conocimiento tolteca.
 
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Mario Monreal
Miembro de Educayotl A.C.
y representante en Texcoco
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