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La devastación del territorio nacional contrasta con férrea lucha de los pueblos

  • Categoría: Notas de prensa
  • Publicado el Sábado, 08 Julio 2017 13:05
  • Escrito por Guillermo Marín
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Foto Los juristas en México suponen que no hay propiedad indígena porque no está en la Constitución ni en la ley agraria. Sin embargo, figura en el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, y se han dictado sentencias reconociendo derechos de territorios indígenas en el país, sostiene Francisco López BárcenasFoto Roberto García Ortiz
Ericka Montaño Garfias
Francisco López Bárcenas es autor del libro El régimen de la propiedad agraria en México
Hay muchas resistencias y el componente jurídico es determinante, expresa a La Jornada
Periódico La Jornada
Sábado 8 de julio de 2017.


Desde el gobierno de Felipe Calderón se agravó la depredación de los recursos naturales, existe una devastación del territorio nacional, pero también se ha dado una lucha importante de los pueblos en defensa de sus tierras, afirma el abogado Francisco López Bárcenas, autor del libro El régimen de la propiedad agraria en México: primeros auxilios jurídicos podrá la defensa de la tierra y los recursos naturales, con distribución gratuita en formatos impreso y digital en Internet.

“‘Creo que la urgencia y la importancia del libro está en que aporta elementos para las defensas que los campesinos y las comunidades indígenas están haciendo de sus territorios, de sus recursos naturales, de sus conocimientos y, a partir de ahí, del patrimonio nacional”, explica en entrevista el colaborador de La Jornada.

Esta depredación significa que en México 30 por ciento del país está en manos de las mineras; el agua y los bosques están prácticamente acabados y se presenta también la explotación de los recursos genéticos es decir, la composición química de estos recursos naturales, sobre toda la industria farmacéutica y alimentaria: hace dos años entró en vigor el protocolo de Nagoya que prácticamente permite que las empresas vengan a ver qué plantas tenemos, de qué se alimentan los mexicanos, con qué se curan, y patentarlas.

Movilizaciones y alianzas

Existe sí una devastación del territorio nacional, pero también hay una lucha importante de los pueblos; hay muchas resistencias, algunas más integrales que otras, en todas ellas el componente jurídico es importante. Lo que vemos en las resistencias es que los pueblos se organizan, se movilizan, hacen cabildeos, buscan alianzas, pero dentro de todas ellas está el derecho, y el derecho en México por un lado el agrario se ha especializado mucho. En este libro hablo de los tipos de propiedad, como la privada, comunal, ejidal, pero hay uno que no está en la Constitución: la indígena, explica López Bárcenas.

Los juristas en México suponen que no hay propiedad indígena, porque no está en la Constitución ni en la ley agraria. Sin embargo, está en el convenio 169 y se han dictado sentencias reconociendo derechos de territorios indígenas en México.

Además, desde 1992 se permite la renta y venta de tierras y desde la reforma de 2003 agregaron una cosa que se llama ocupación temporal y otra que se llama servidumbre, que desde mi punto de vista son anticonstitucionales.

Por un lado, añade, explico las figuras clásicas de tenencia de la tierra que tenemos, pero también las que se han añadido, para que lo entienda desde la gente común y los líderes hasta los abogados. Está escrito para las personas.

El problema en la explotación de recursos, muchos a manos de compañías extranjeras, se persiste porque el gobierno mexicano liberalizó mucho las leyes. Ese es el gran problema. No creo que las leyes sean obsoletas ni que el tipo de propiedad que tenemos sea obsoleto. El problema es cómo le volvemos a dar un sentido social, es decir, que si se necesita capital para el campo está bien, pero necesitamos cuidar los recursos y sobre todo encontrar herramientas para que sirva a los mexicanos.

–¿Cuáles son las formas de defender la tierra?

–En el libro hablo de algunas vías jurídicas. Afortunadamente las asambleas tienen muchísimo poder todavía, por eso me parece importante que se estén informadas: una buena asamblea puede decidir el destino de las tierras. Atenco, por ejemplo, durante mucho tiempo se defendió vía la asamblea. Sin embargo, ahora para el gobierno es más fácil manipular las asambleas porque se ha perdido la mayoría y el comisariado está en manos de grupos de poder.

En la sierra, en la montaña de Guerrero, hay un consejo regional de autoridades agrarias en cuyas asambleas han acordado que no quieren minería, y como eso se encuentra en la legislación, la autoridad no puede romper esos acuerdos. Diría que esa es una parte muy importante que obviamente lleva la organización y la información de la gente. El amparo es otra vía de defensa. Lo que digo era que al derecho hay que ponerle un poco de fuerza organizada y social para que funcione.

El libro El régimen de la propiedad agraria en México fue publicado por los centros de Orientación y Asesoría a Pueblos Indígenas y el de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano, así como el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario y Servicios para una Educación Alternativa, y puede descargarse en www.lopezbarcenas.org.


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