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Expertos restauran tabla nierika atribuida al chamán José Benítez

  • Categoría: Notas de prensa
  • Publicado el Miércoles, 10 Enero 2018 17:28
  • Escrito por Guillermo Marín
  • Visto: 20

Foto Los cuadros de estambre hechos sobre una superficie plana de madera por los wixáricas se conocen como nierika. Esta pieza fue elaborada en los años 70 posiblemente por José Benítez y pertenece desde 1974 al Museo Regional de NayaritFoto cortesía del INAH/Mauricio Marat
Sus imágenes representan la cosmogonía wixárica y están inspiradas en sueños y visiones
En la intervención participaron tres generaciones de alumnos de la escuela de conservación
Periódico La Jornada
Miércoles 10 de enero de 2018.
Profesores y alumnos del Seminario Taller de Restauración de Arte Moderno y Contemporáneo de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) intervinieron la tabla nierika atribuida al artista chamán José Benítez Sánchez (1938-2009).

Foto Alumnos de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía trabajaron en el diagnóstico, la intervención y el embalaje de esta obra representativa de la cultura wixárika. El proceso tardó 11 mesesFoto cortesía del INAH/Mauricio Marat
Notimex

La pieza, realizada con la técnica de estambre y cera de Campeche, da cuenta de elementos de la cosmovisión wixárika como la serpiente bicéfala, venados, mazorcas de maíz, figuras geométricas y fitomorfas, y forma parte del acervo del Museo Regional de Nayarit, donde permanecerá en exhibición hasta el próximo 8 de abril.

Se trata de una de las cinco tablas huicholas elaboradas con la técnica de estambre pegado con cera de Campeche sobre un soporte de madera, que forman parte del acervo del mencionado recinto.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la pieza –de 123 centímetros de ancho por 244 de largo y 3.8 de grosor– fue creada en la década de los 70 posiblemente por el artista y chamán José Benítez y pertenece al recinto desde 1974.

Ana Lizeth Mata Delgado, profesora del seminario, detalló que el cuadro mostraba deterioros importantes a escala estructural e infestación de insectos; el bastidor de madera de triplay estaba quebrado y tenía gran cantidad de orificios ocasionados por el ataque de termitas, lo que impedía su manipulación. Además, la imagen presentaba pérdida de hilos, suciedad y elementos ajenos a la obra.

Daniel Gallo Arena, restaurador del museo, solicitó apoyo de la ENCRyM, perteneciente al INAH, para recuperar la obra con un trabajo conjunto.

Sobre las representaciones wixárikas que se muestran en la tabla, la experta refirió que en la parte central se encuentra un águila bicéfala y en los laterales hay flores de maíz que representan el crecimiento y la vida. Asimismo, se observa el sol naciente y se distingue un venado, animal mítico para el pueblo huichol; la pieza está enmarcada por tres líneas: una blanca, una negra y una roja.

Los cuadros de estambre hechos sobre una superficie plana de madera se conocen como nierika, sus dibujos representan al mundo de los dioses y también están inspirados en sueños y visiones. Estas piezas son un producto de identidad cultural con el que se reconoce a los wixárikas.

Mata Delgado indicó que antes de iniciar los procesos de intervención se efectuó un diagnóstico apoyado en diversos análisis científicos, entre ellos radiografías, con las que se descubrió un ataque latente de termitas que originó daños en casi la totalidad de la madera, lo que debilitó la estructura de la obra.

Hizo un análisis con luz ultravioleta, que permitió observar suciedad, cera en superficie y pérdida de materiales y color. Una vez que se efectuaron los procesos de limpieza se recuperaron muchas tonalidades originales.

Además realizaron estudios en el laboratorio de biología de la ENCRyM para determinar el mejor proceso de fumigación local, y se determinó hacer el desbaste del triplay por el reverso con dos propósitos: eliminar el material dañado, a fin de dar paso a la estabilidad de la obra, y tener acceso al interior para eliminar por completo el ataque de termitas. Este proceso fue el más delicado y se respetó la última capa de madera que soportaba los hilos y la cera.

La superficie de la obra se limpió con ayuda de aspiradora, brocha y bisturí; se retiraron los excesos de material ceroso sucio y polvo acumulado, hasta recuperar los colores intensos con los que fue creado. Para finalizar se hizo una reintegración cromática con colores pastel y se colocó una cinta protectora alrededor para que los hilos no se vuelvan a desprender.

La intervención tardó 11 meses y contó con la colaboración de alumnos de tres generaciones, quienes trabajaron en el diagnóstico, intervención y embalaje, además, diagnosticó el resto de las tablas nierika, como parte de la práctica de campo llevada a cabo por el Seminario en el Museo Regional de Nayarit, a inicios del mes pasado.

José Benítez Sánchez nació en 1938, en Santa Gertrudis, comunidad de Wautia (San Sebastián Teponahuaxtlán, municipio de Mezquitic, Jalisco). Durante su niñez recibió una educación religiosa y fue nombrado Yycaye Kukame, Caminante Silencioso.

A los 18 años trabajó en el Instituto Nacional Indigenista, donde conoció a Salomón Nahmad, quien le solicitó unos cuadros. Así empezó su etapa creativa, apoyada en el mercado por Nahmad y Juan Negrín. Este último dio a conocer su obra en el extranjero. En 2003 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el área de Artes Populares. Falleció en Tepic, Nayarit, en 2009.
 

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