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QUIÉN PERDIÓ EN EL SEGUNDO DEBATE 2018

  • Categoría: Colonización
  • Publicado el Lunes, 21 Mayo 2018 19:29
  • Escrito por Guillermo Marín
  • Visto: 758

Los países que sufrieron la colonización, ahora se encuentran en un periodo neocolonial. La colonización ahora no es tan brutal, pero si, más perniciosa. Se engaña a los pueblos, para que crean que viven en países y en procesos democráticos. La democracia de los mercaderes, aquellos que adoran al becerro de oro, fue creada para que un puñado de personas, las que poseen el dinero, puedan gobernar a los pueblos a través de terceras personas que se “alquilan”, para simular que trabajarán por los intereses de los pueblos, pero que, en realidad, solo atienden y defienden los intereses del mercado y del becerro de oro, “que no es lo mismo, pero es igual”.

La esencia de la demagogia es justamente, aparentar que se defienden los intereses de los pueblos y en verdad, se protegen los intereses de los dueños del dinero que, al “financiar”, legal e ilegalmente las campañas, son “los que mandan”. El viejo refrán priista de “un político pobre es un pobre político”, es “justo y perfecto”.

Noam Chomsky, el intelectual crítico de E.U., dice que, dentro de las diez estrategias a través de los medios para favorecer a las corporaciones y a sus gobiernos lacayos, están: “7 - Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que el nivel de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores. 8- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover en el público la idea de que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.”.

Los habitantes de este país, somos un jugoso negocio desde 1521. Un amigo judío, ya un hombre de edad, cuando yo era un jovencito, una vez me dijo: “la desgracia de México, es que es un país muy rico, al que nunca se termina de sacarle grandes ganancias”. Ahora de viejo, me doy cuenta de la sabiduría de sus palabras. Somos una de las 20 economías más grandes del mundo. Hay quien afirma que, tomando en cuenta la generación de riqueza de nuestros hermanos que trabajan en E.U., ocupamos el sexto lugar.

En el informe de OXFAM de 2014 dice: “La desigualdad económica crece rápidamente en la mayoría de los países. La riqueza mundial está dividida en dos: casi la mitad está en manos del 1% más rico de la población, y la otra mitad se reparte entre el 99% restante. El Foro Económico Mundial considera que esta desigualdad supone un grave riesgo para el progreso de la humanidad. La desigualdad económica extrema y el secuestro de los procesos democráticos por parte de las élites son demasiado a menudo interdependientes. La falta de control en las instituciones políticas produce su debilitamiento, y los gobiernos sirven abrumadoramente a las élites económicas en detrimento de la ciudadanía de a pie. La desigualdad extrema no es inevitable, y puede y debe revertirse lo antes posible.”

Este es el punto, amable lector, lo que sucedió el lunes pasado en Tijuana, no fue un debate político, fue en realidad, una escena de “verduleras agrediéndose en pleno mercado”. La vulgaridad, las agresiones, la falta de respeto entre los cuatro protagonistas, era, verdaderamente para llorar, si, para llorar. Pero, llorar por nosotros, el sufrido pueblo. Solo el pensar que uno de los cuatro protagonistas de este bodrio será el presidente de este país, es como para decepcionarse y darse cuenta del bajo nivel en el que ha caído “la política”. En el debate, no se debatieron propuestas para mejorar este dañado país, o se expusieron programas novedosos para subsanar tanta injusticia, abandono y corrupción de las instituciones, para darle esperanza al pueblo de un futuro mejor. No, solo nos dieron violencia y vulgaridad. Qué, el pueblo de este país, no merece una política y unos políticos con mucho más nivel, calidad y conocimiento de la problemática de la nación.

Después de lo que vi y escuché en el debate, me será muy difícil percibir al futuro presidente de este país, como una persona honorable y respetable. Gane quien gane. No sé quién suponen ganó “el debate”, lo que sí se, es que perdió el pueblo y la nación.

Me pregunto, si esta vulgar escena no habrá sido planeada, maliciosamente, por los dueños del dinero para “disminuir moralmente” al futuro presidente, como parte de la estrategia global “del secuestro de los procesos democráticos por parte de las élites”, como apunta OXFAM y Chomsky. Pensar crítico es ser consiente. Visite

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