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LA VERDADERA HISTORIA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO

  • Categoría: Colonización
  • Publicado el Sábado, 09 Diciembre 2017 17:50
  • Escrito por Guillermo Marín
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Como la historia “propia-nuestra” ha sido secuestrada por el Estado mexicano necolonial de ideología criolla, el mexicano promedio, “medio sabe”, lo que le enseñó la SEP de la “historia prehispánica”, y en especial, de la conquista, es decir, la versión hispanista de “La batalla de la noche triste”. En esta “historia oficial”, la conquista fue un “hecho doloroso pero necesario” (porque nos pudieron haber conquistado los ingleses) y los españoles, de manera heroica y valiente, derrotaron a “cientos de miles” de feroces guerreros aztecas. En tan solo tres años, estos esforzados caballeros, derrotaron “al más poderoso imperio del México antiguo”. Gran parte de la derrota se debió, -afirman los expertos-, a la superioridad tecnológica de las armas, las técnicas militares, el valor y audacia de los peninsulares, pero en especial, a que ellos contaban con “el verdadero Dios”, que milagrosamente los fue ayudando en cada lance y extraordinarias batallas.

Para la flaca memoria histórica del mexicano, la Conquista de México, terminó el 13 de agosto de 1521, con la rendición del último tlatoani de Tenochtitlán. Como un pesado telón, calló de golpe el último acto del “México prehispánico”, e inició de súbito, luminosa y brillante ¡la Colonia en el Virreinato de la Nueva España! La milenaria historia del Cem Anáhuac, queda invisibilizada para el pueblo. Una de las seis civilizaciones más antiguas de la humanidad con origen autónomo ha sido desaparecida. La que alcanzó el más alto grado de desarrollo humano para todo el pueblo, queda reducida a una historia de tan solo 196 años, es decir, los más de ocho mil años de antigüedad del Anáhuac, quedan reducidos desde la fundación de Tenochtitlán en 1321, hasta su destrucción en 1521. La cultura Madre, la génesis del proceso civilizatorio, los olmecas, así como los luminosos toltecas, del periodo de más mil años de esplendor, quedan totalmente eclipsados, junto con los mayas, zapotecos, mixtecos, purépechas, nahuas, totonacos. Para el común de los mexicanos, el periodo “azteca” es el más importante de su pasado “prehispánico”. De un plumazo colonizador, los señores de la SEP, quitan de la historia de este país milenario, la parte más importante y valiosa de nuestra historia Madre. En su lugar, a los niños les dan una historia falsa, maniquea y mal intencionada, en la que el pueblo trasgresor de la sabiduría ancestral conocida como Toltecáyotl, pasa a ocupar el lugar más importante de la “Historia Prehispánica de México”. Esta atrocidad se repite, aparte del libro de texto, en el Museo Nacional de Antropología e Historia, en donde la sala principal es la mexica.

El objetivo de falsear la historia, es lograr que el pueblo pierda la fuerza y el potencial de su identidad cultural ancestral, y siga siendo un colonizado-colonizador. Con una amnesia cultural e histórica, el pueblo sigue siendo vencido y esclavo. En vez de luchar por liberarse de la colonización, pretende volverse un colonizador de su propio pueblo. Porque un pueblo que no conoce su verdadera historia, está condenado a repetirla. De esta manera, entre Hernán Cortés, un prófugo de la justicia de Cuba, con una banda de delincuentes que venían a robar y matar para hacerse ricos, y un Carlos Slim, no existe ninguna diferencia. Extranjeros que, de manera ilegal, y a través del abuso, se han hecho inmensamente ricos. Extranjeros ricos nativos pobres. Por esta razón, es de vital importancia, conocer la “verdadera historia” y recuperar la memoria histórica y la identidad cultural ancestral.

La historia oficial de la conquista de México, es una gran mentira, que pretende perpetrar la idea en el pueblo, de que los extranjeros y los nativos abusivos y descastados, pueden llegar a estas tierras a “hincharse fácilmente de dinero”, a costa de los pueblos y los recursos naturales. El objetivo es introyectar en el pueblo, que, la injusticia, el abuso y el despojo; así ha sido siempre, así es, y así será, como un proceso histórico imperturbable e inmodificable. Que la única opción para salir del círculo perverso es, convertirse en un colonizador más, sumarse a los invasores y trabajar para ellos. La ley que nos rige desde hace cinco siglos es “La Ley de Herodes” y la norma es “El que no tranza no avanza”, desde el presidente hasta el más humilde aseador de calzado. Somos un pueblo dirigido por elites criollas desde 1824, que se conquista, se transa, se corrompe, se traiciona y se explota a sí mismo. La Conquista de México es a diario y en cada espacio de la vida nacional. Al no reconocerlo, estamos impedidos a erradicarlo. Descolonizar es dignificar.

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