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TEOTIHUACAN el lugar donde se alcanza la divinidad.

  • Categoría: Filosofía del Anáhuac
  • Publicado el Martes, 25 Agosto 2015 00:42
  • Escrito por Guillermo Marín
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Teotihuacan fue el centro generador y reproductor de la Toltecáyotl en el periodo Clásico o del llamado esplendor de Cen Anáhuac. Los toltecas no eran una cultura y mucho menos una etnia. Por el contrario, era un grado de conocimiento. Los toltecas eran los hombres y mujeres de conocimiento de todos los pueblos y culturas que se reunían en Teotihuacan para investigar y aprender los nuevos aportes de la Toltecáyotl, para después regresar a sus lugares de origen a difundirlos entre los aprendices y maestros de los diversos tollanes que existían desde lo que hoy es  Nicaragua hasta el Norte de E.U. Esta sabiduría era producida y compartida de manera comunitaria y por ello, llegarán influencias de Teotihuacan a los más remotos confines del Cen Anáhuac a través de los toltecas.

 

Los antiguos anahuacas no vivían en ciudades, como las de otras civilizaciones, por ejemplo, como Mesopotamia y China, por citar dos casos. El Altépetl, que es la denominación para referirse a el centro neurológico de los huey calpulli, diseminados en el campo, toda vez que las ciudades son centros de poder que dominan y explotan a los núcleos campesinos para poder alimentarse. La Toltecáyotl instruía a las personas, familias y comunidades para ser autosustentables, por lo cual era conveniente vivir en el lugar en donde se trabajaba la tierra. Lugares como Cantona en Puebla, son excepcionales y se explican por la producción intensiva de obsidiana del lugar y que era requerida en todo el Cen Anáhuac.

La civilización del Anáhuac llamaba Tollan, al lugar en donde se desarrollaba la Toltecáyotl, y Altépetl, al lugar en donde vivían las autoridades civiles, administra, religiosas y educativas de los centros poblacionales. Huey Calpulli era donde se dirigían los calpulli menores. De modo que Teotihuacan nunca fue una “ciudad” en la concepción occidental y menos “el lugar donde los hombres aprendían a ser dioses”, porque en el Anáhuac nunca existieron dioses. Teotl en náhuatl significa divinidad y tihua, lo que se construye o lo que se crea. Y can, como “tierra de”.

Los toltecas en Teotihuacan eran teotlalol matini, es decir, doctos en los sagrados conocimientos, porque la Toltecáyotl, en su nivel más elevado se consideraba teotlamachiliztli o sabiduría espiritual. De modo que todo lo que había y se hacía en Teotihuacan era teoyotl, entendida como cosa divina o espiritual.

Si la Toltecáyotl fue la raíz filosófica y cultural del Cen Anáhuac, Teotihuacan fue su centro irradiador, donde los seres humanos se entrenaban con el tlamatinini, el maestro, la persona experimentada temachtekatl en el teotlacualli o alimento espiritual.

Los toltecas eran personas de conocimiento tlaixmatlisitli, que sabían los secretos de in tlilli, in tlapalli “la tinta negra la tinta roja”, eran asiduos a la amoxtlatiloyan o biblioteca, eran amigos del amoxiutlatiani o bibliotecario.

“El sabio: una luz, una tea, una gruesa tea que no ahúma.

Un espejo honrado, un espejo agujereado por ambos lados.

Suya es la tinta negra y roja, de él son los códices, de él son los códices.

Él mismo es escritura y sabiduría.

Es camino, guía veraz para otros.

Conduce a las personas y a las cosas, es guía en los negocios humanos.

El sabio verdadero es cuidadoso (como un médico) y guarda la tradición.

Suya es la sabiduría transmitida, él es quien la enseña, sigue la verdad.

Maestro de la verdad, no deja de amonestar.    

Hace sabios los rostros ajenos, hace a los otros tomar una cara (una personalidad), los hace desarrollarla.

Les abre los oídos, los ilumina.

Es maestro de guías, les da su camino, de él uno depende.

Pone un espejo delante de los otros, los hace cuerdos, cuidadosos; hace que en ellos aparezca una cara (una personalidad).

Se fija en las cosas, regula su camino, dispone y ordena.

Aplica su luz sobre el mundo.

Conoce lo (que está) sobre nosotros (y), la región de los muertos.

Es hombre serio.

Cualquiera es confortado por él, es corregido, es enseñado.

Gracias a él la gente humaniza su querer y recibe una estricta enseñanza.

Conforta el corazón, conforta a la gente, ayuda, remedia, a todos cura.”

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