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LAS FUNCIONES DE LA TRIPLE ALIANZA

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LAS FUNCIONES DE LA TRIPLE ALIANZA

(Fragmento tomado de: EL NOMBRE NÁHUATL DE LA TRIPLE ALIANZA) de María del Carmen Herrera Meza, Alfredo López Austin y Rodrigo Martínez Baracs. Estudios de Cultura Náhuatl. Vol. 46

El muy usado nombre de Triple Alianza corresponde, indudablemente, al uso militar que se dio a la institución una vez que los pueblos dominados por el poder de Azcapotzalco se libraron de Maxtla al vencer a los tepanecas en el año de 1428. La alianza de los vencedores se institucionalizó, según Barlow,54 desde 1433. Sin embargo, debe señalarse que las fuentes documentales se refieren a una institución que rebasaba la complejidad del mero acuerdo militar con fines de expansión. Repasemos algunas de las principales funciones que se mencionan.

1. Alianza militar con fines hegemónicos. Ganada la guerra y colocados los vencedores en una posición favorable para reordenar a su ventaja un territorio que acababa de liberarse del predominio político tepaneca, es natural que sus acuerdos más importantes fuesen de carácter militar. Estos acuerdos no sólo establecerían un nuevo orden en la región de los lagos, sino que les permitirían, a partir de entonces, ejercer un dominio expansivo que garantizara su permanencia en el poder, el control de importantes rutas comerciales y la centralización de la riqueza gracias a los tributos y el tráfico mercantil. Las tres nuevas cabezas de la alianza proyectarían en conjunto las campañas, mientras que la dirección de las mismas quedaba a cargo de Mexico-Tenochtitlan.55

2. Distribución de tributarios y tributos. El dominio político significaba una importante fuente de riqueza para los pueblos hegemónicos. Los términos de la alianza militar comprendían la distribución de las ganancias tributarias, tanto de los pueblos que habían quedado inicialmente bajo su control, como de aquellos que fueron incrementando sus territorios por medio de la conquista o el sometimiento pacífico. En los Anales de Cuauhtitlan se lee que In nohuian altepetl ytlacallaquil excan xellihuia Mexico, Tetzcoco, Tlacopan (el tributo de todas las ciudades se dividía en los tres lugares, Mexico, Tetzcoco y Tlacopan).56 Aunque las proporciones del reparto varían en las fuentes, se calculaban aproximadamente entre dos quintos para Mexico-Tenochtitlan, dos quintos para Tetzcoco y un quinto para Tlacopan.57

3. Auxilio en la construcción de obras públicas. Se concertó un acuerdo de colaboración recíproca de los tres grandes reinos aliados en caso de necesidad.58 Las fuentes se refieren a importantes ejemplos, tales como construcción de albarradones, forestación, etcétera. Cabe aquí a la perfección lo dicho por Chimalpáhin en el primero de sus textos transcritos: "debía resolverse [...] lo de alguna obra muy grande".

4. Refuerzo del reconocimiento de los aliados. La antigua tradición fijaba no sólo el tres como número canónico de las cabezas de la alianza, sino las relaciones políticas entre sus gobernantes. La manifestación más importante del vínculo era el reconocimiento que dos de los tlahtoque hacían de aquel que sucedía a un tlahtoani fallecido. La ceremonia de entronización era acompañada de importantes ritos, en los que participaban el nuevo tlahtoani electo y sus dos aliados.59 Esta expresión del pacto político se refrendaba con las uniones matrimoniales entre los miembros de las casas gobernantes, y se exponía a la vista del pueblo en ceremonias religiosas en las que los tres tlahtoque aliados participaban en un ritual. Era el caso de la danza que anualmente se celebraba en Mexico-Tenochtitlan en el mes de tlacaxipehualiztli, en honor al dios Xipe Tótec.60

5. Ordenamiento político regional. La región de los lagos centrales del Altiplano Central de México estaba poblada por una pléyade de formaciones políticas de muy diversas complejidad y dimensiones, de diferentes etnias, vinculadas entre sí por alianzas y relaciones de dependencia no siempre estables, cuya inseguridad ocasionaba frecuentes conflictos. La situación podía ser remediada ?al menos paliada? por el establecimiento de un orden político autoritario de claras reglas de jerarquía. Era la función más importante de la triple alianza como institución rectora, pues no sólo segmentaba el territorio por fidelidades bien definidas, sino que tomaba medidas ?muchas veces extremas? para mantener una forzada, opresora y asimétrica armonía. Las fuentes documentales tempranas hacen constantes menciones a la autoridad de los tres aliados para imponer este orden.61 Sin embargo, la complejidad de las relaciones es tal, que debemos reconocer los enormes esfuerzos de estudiosos contemporáneos para desenmarañar las contradictorias noticias de los documentos primarios.62

6. Poder judicial sobre todo el territorio. Es este poder, sin duda, una de las facultades más importantes para el establecimiento del orden político general. El punto nos interesa especialmente, ya que en el nombre de la excan tlahtoloyan vemos la posibilidad de precisar la traducción del segundo término como "tribunal". Las descripciones de las fuentes son escasas y ambiguas, ya que no distinguen nítidamente entre la jurisdicción de cada reino aliado en todo su territorio y la jurisdicción de los tres reinos aliados en casos de conflictos que afectaran a dos o más de los reinos;63 pero al menos nos hacen saber que algunos asuntos difíciles eran enviados de Mexico-Tenochtitlan para que fuesen juzgados en Tetzcoco, y que la primera de las ciudades se reservaba la resolución de los casos de guerra.64 Sale en auxilio de la claridad la mención de Carrasco de un documento cuyo texto puntualiza que cada ochenta días se celebraban tribunales colegiados de los tres tlahtoque aliados, y que la sede de la reunión se determinaba "por su rueda y turno" en cada una de las capitales.65

LAS FUNCIONES DE LA TRIPLE ALIANZA
BREVES PRECISIONES SOBRE LA ÚLTIMA TRIPLE ALIANZA

Para un mejor entendimiento de las denominaciones de la Triple Alianza son necesarias algunas precisiones, y entre ellas la primera sería la relativa a su antigüedad. Era una institución tradicional, cuyo origen impreciso se remonta, al menos, a los tiempos toltecas. Según se ve en el párrafo inicialmente citado de Chimalpáhin Cuauhtlehuanitzin, la integraron primero Tollan misma, Culhuacan y Otompan. En una segunda etapa estarían Culhuacan, Coatl ichan y Azcapotzalco. Esta segunda conformación también es mencionada por los informantes de Sahagún, cuando narran la llegada de los mexicas al territorio en que fundarían su capital. El texto dice literalmente auh in ontlatolo in azcaputzalco, in coatl ichan, in colhoaca: aiaca mexico, oc tulla, acatla: in axcan ie mexico,66 lo que significa en español "y [entonces] hubo gobierno en Azcapotzalco, Coatl ichan y Culhuacan; aún no existía Mexico; aún era tular, cañaveral, donde ahora es Mexico". Este párrafo lo aclara Sahagún en su traducción, al decir "Y en este tiempo había tres cabeceras, los más principales, conviene a saber: Azcaputzalco, Coatlichan y Colhuacan. Y entonces no había memoria de Mexico, porque donde ahora es Mexico no había otra cosa sino cañaverales."67

En una tercera composición de la Triple Alianza estaban Culhuacan, Tetzcoco y Azcapotzalco, y en la cuarta, Mexico-Tenochtitlan (que sustituiría a Culhuacan), Tetzcoco y Tlacopan (que sustituiría a Azcapotzalco). Con respecto a la sustitución de Tetzcoco por su vecina Coatl ichan, Alva Ixtlilxóchitl refiere que en 1370 su antepasado el tlahtoani Ixtlilxóchitl se hizo jurar ?con las deficiencias de forma debidas a las condiciones de la guerra? "conforme al orden de los tultecas y aculhuas mexicanos."68 Mexico-Tenochtitlan sustituiría a Culhuacan debido, por una parte, a que la línea de sus tlahtoque era culhua y, por otra, porque Culhuacan había sido conquistada por los mexicas antes de la guerra de Azcapotzalco. Tlacopan fue designada sucesora de Azcapotzalco por los vencedores mexica-tenochcas y tetzcocanos debido a su parentesco étnico y político con la capital vencida y, sin duda, por su inocuidad.

También debe hacerse notar que la institución de las triples alianzas no era extraña en el contexto mesoamericano: se dio en el centro de México, en Michoacán, en el norte de Yucatán y en los Altos de Guatemala. Aunque no es tema que pueda ser discutido en esta nota, se puede afirmar que la institución ha sido considerada como uno de los elementos característicos de una difundida doctrina política mesoamericana existente al menos desde el Epiclásico69 (figura 2).

Volvamos aquí a la mencionada diferencia entre téucyotl y tlahtocáyotl. Puede suponerse que la institución de la triple alianza tuvo como una de sus muy remotas causas la necesidad de armonizar intereses económicos de múltiples poblaciones heterogéneas. Como se dijo, en Mesoamérica se observan dos fundamentos muy diferentes de las relaciones de subordinación política: el primero, de orden gentilicio, al que puede denominarse "de sangre", se basa en el supuesto parentesco de todos los componentes de un conglomerado por descender de un antepasado común de carácter mítico. Los gobernantes ocuparían el sitio de los "hermanos mayores", y regirían con la autoridad de su linaje, llegando al punto de estar muy próximos al personaje divino ancestral. Se mandaba a todos los "parientes", independientemente del lugar que habitaran. El otro sistema, que puede llamarse "territorial", se basaba en el control del territorio, y el gobernante asumiría el papel de encargado divino de su distribución y administración. El poder se ejercería sobre todo aquel que ocupara dicho territorio, independientemente de su identidad de supuesta ascendencia, incluyendo la étnica. El sistema territorial era más desarrollado y complejo que el gentilicio; pero no lo había desplazado, sino que lo había incorporado y articulado a su propia organización. Esta combinación era la propia de los conglomerados políticos multiétnicos del Posclásico. Diferentes estados ?próximos o dispersos? supuestamente autónomos, reconocían la superioridad jerárquica de un "señor natural" o de un estado que fungía como su mayor en el sentido parental. Una agrupación de este tipo parece corresponder a una supremacía chalca, según el siguiente texto de Chimalpáhin Cuauhtlehuanitzin, que hace referencia a un acontecimiento político del año de 1410:

"Concertémonos contra el mexica, hagámosle la guerra; ¿qué es lo que hace?, ¿por qué ha ahuyentado a los tlahtoque de Chalco?, ¿acaso no es el chalca nuestra madre y nuestro padre?" Con este sentir estuvieron de acuerdo los tlahtoque de todos los pueblos; y enseguida se enteraron en Tenochtitlan el tlahtohuani Huitzilihuitzin, el tlacochcálcatl Cuatlecohuatzin y el tlacateuctli Itzcohuatzin que eso decían los [señores] anahuacas. Los tlahtoque anahuacas decían: "¡El chalca es nuestra madre y nuestro padre!", quizá porque antiguamente allá iban a recibir la confirmación de su señorío los tlahtoque de todas las partes, antes de que los mexicas se levantaran y se encumbraran.70

Podemos considerar que la Triple Alianza fue una magnificación de este sistema gentilicio mediante el cual poblaciones próximas o dispersas reconocían una jerarquía dentro de un conjunto étnico supuestamente emparentado por descender de un antepasado mítico común. En este caso, en la región dominada hegemónicamente, había tres grupos de estados que guardaban fidelidad étnica a una de las tres cabeceras. Las tres cabeceras se habían unido desde tiempos remotos para establecer el orden por medio de un organismo colegiado. Así como en el texto transcrito los tlahtoque subordinados tenían que ser confirmados en Chalco, los tres tlahtoque de la alianza, para refrendar su vínculo y en señal de igualdad y de reciprocidad, debían confirmarse entre sí, aprobando los dos más antiguos a quien apenas ascendía al trono.

La Triple Alianza representaría, entonces, una agrupación étnica tripartita según los criterios de división de la época: la rama colhua (Mexico-Tenochtitlan), la rama tolteca-acolhua ?con el agregado de los pueblos chichimecas? (Tetzcoco) y la rama otomiana (Tlacopan).71 Esta organización tendría, necesariamente, un fuerte apoyo ideológico de carácter religioso. Hay interpretaciones actuales en torno a la existencia de una base cosmológica que marcaría sus profesiones y su ubicación: los colhua-mexicas como guerreros, pertenecientes al Sol; los acolhuas dedicados a funciones intelectuales (legislativas, literarias, de ingeniería), pertenecientes al Cielo Alto, y los tepanecas ejerciendo funciones de producción y comercio, pertenecientes al Inframundo.72 Por otra parte, el hecho de que nezahualcóyotl representara en una alberca de Tetzcotzingo las tres capitales de la Triple Alianza como tres ranas esculpidas73 puede indicar, de acuerdo con la simbología religiosa mesoamericana, que sus tlahtoque eran responsables, como representantes de los dioses de la lluvia, del régimen pluvial de la región lacustre.

Si reconstruimos a grandes rasgos los últimos periodos de la Triple Alianza, puede observarse que su versión Culhuacan-Azcapotzalco-Tetzcoco había sido debilitada y rota por el predominio de Azcapotzalco, bajo el gobierno despótico de Tezozómoc. Cuando los tepanecas de Azcapotzalco fueron derrotados por la unión de varios pueblos de la región, la reconstitución de la Triple Alianza era un magnífico pretexto ideológico no sólo para restablecer el orden, sino para que quienes se aprovecharan de ella fincaran un nuevo proyecto hegemónico, incluso expansivo. En este caso, tanto los mexica-tenochcas como los acolhua-chichimecas esgrimieron sus títulos para ocupar la nueva triada de poder, reclamando como sedes Tetzcoco y Mexico-Tenochtitlan. Sin embargo, era necesario completar el cuadro con un representante del Tepanecapan, evitando, como es de suponer, que este territorio fuese nuevamente encabezado por Azcapotzalco. La capital elegida fue Tlacopan, con suficiente representatividad para sustituir a Azcapotzalco y con suficiente debilidad para no ser un peligro. Se la tomó como el componente en inferioridad de condiciones (2/5+ 2/5+ 1/5).

La historia nos señala la corta vida que tuvieron las triples alianzas en Yucatán, Michoacán y el Centro de México. El proceso se repetía: uno de los estados, engrandecido, se sitúa en una posición preeminente. En el caso de la que ahora nos ocupa, Mexico-Tenochtitlan aprovechó su posición de cabeza militar en provecho propio, y pronto sobrepasó en poder y riqueza a sus aliadas. Las humillaciones, arbitrariedades y traiciones fueron constantes, como se observa en los reproches registrados por los ofendidos. Pomar, por ejemplo, cuando se refiere a la antigua grandeza de su patria, dice:

Ninguna guerra nueva se intentaba jamás sin consulta de todos tres reyes de Tezcuco, México y Tacuba, los cuales vivieron en mucha conformidad, que no es de poca admiración, aunque por uno de los de México fueron puestas asechanzas a Nezahualpiltzintli para que lo matasen en la guerra los huexutzincas, enviándoles sus insignias y armas pintadas para que lo reconociesen; y porque no hace al propósito no se tratará de ello.74

Para el tiempo de la invasión europea, los desmanes mexicas no sólo habían trastornado el sistema de la Triple Alianza, sino que su misma base ideológica había sido minada con la introducción de otro fundamento religioso cohesivo, el que colocaba a Huitzilopochtli como el "padre adoptivo" que acogía benévolamente a los pueblos que se subordinaban voluntariamente a su protección.75

Es de suponerse el caos que se fue produciendo en las antiguas reglas de distribución de tributarios; mismo que, aumentado sin duda por el que produjo en el registro y reclamaciones de las fidelidades y jerarquías tras la conquista, hizo dudar a Gibson de la existencia histórica de la Triple Alianza,76 negación dubitativa que para Gillespie fue ya una certeza.77 Consideramos que las referencias existentes, tanto directas como indirectas de esta institución, no justifican esta duda histórica.

EL CARÁCTER DEL TÉRMINO

Mientras que en español la tradición fijó el término "Triple alianza" para llamar la institución estudiada, en el pasado no parece haber existido un término náhuatl específico, y así tenemos no una, sino varias formas de referirse a ella:

a) Excan tlahtoloyan, Yexcan tlahtoloyan o Excan tlahtóloc. La ortografía de Chimalpáhin abunda en el uso de "doble l" en contextos sin justificación morfofonológica, razón por la cual escribimos con una sola 'l' estos locativos derivados del verbo tlahtoa. Estas expresiones significan literalmente "el lugar de gobierno de tres sedes" y utilizan un término que genéricamente es "gobierno", pero que puede entenderse específicamente como "juzgado". La variación de la segunda forma responde a la pronunciación yei y no eyi del número "tres"; mientras que en la tercera locución se deja implícito el significado locativo al sustituir el sufijo -yan por la marca de perfecto ?c con valor de aoristo, ligado al sufijo impersonal, -lo: tla-hto-lo-c.

b) Étetl tzontecómatl in altépetl o Étetl tzontecómatl. La primera significa literalmente "las tres ciudades cabeceras" o "las tres ciudades capitales", y el segundo "las tres cabeceras" o las "tres capitales".

c) Excan tzontecómatl tlahtoloyan, que significa "lugar de gobierno de las tres capitales" y, como vimos, es una combinación de las dos anteriores.

d) Excanpa ye teuctlahtolo ye tlahtocatlahtolo, frase que, por mantener el adverbio aspectual ye y un presente imperfecto, significa "ya hay tres sedes de gobierno de señores, gobierno de tlahtoque". Se trata de una locución que se está aplicando a una situación específica, por lo que difícilmente se emplearía tal cual como una frase hecha.

¿Cuál o cuáles de estas expresiones eran expresiones fijas, ya instituidas en el uso común como nombre de la institución? En primer lugar debe reconocerse que ninguna de ellas es usada con frecuencia en los textos históricos escritos en lengua náhuatl, tal vez por las pocas menciones que se hace de la institución, o porque cuando se habló de ese tipo de pactos se prefirió nombrar directamente las ciudades aliadas. La primera, excan tlahtoloyan, aparece sólo en Chimalpáhin, y no se refiere a la última de las alianzas; pero sí hace referencia a ella en el documento "Señores de Tenochtitlan, Tlacopan y Tetzcoco", en la forma combinada, como se ve en (c). El hecho de que aparezca ya como la frase locativa excan tlahtoloyan, ya como excan tlahtoloc, con la forma impersonal en perfecto, tlahtoloc, no afectaría su carácter de expresión fija, dada la ductibilidad de la lengua. Esto es frecuente, por ejemplo, en los difrasismos, sin que tal variación formal afecte la interpretación convencional de sus significados.

La segunda expresión, étetl tzontecómatl, era al parecer usual, pues pasa a los documentos históricos en español con relativa frecuencia. Lo mismo sucede con el término teuctlahtollo, que aparece formando parte de (d) y que incluso Molina registra como léxico en su forma locativa: tecutlahtoloyan; con la misma forma que se conserva, como ya se vio, en la Crónica mexicana de Alvarado Tezozómoc.

Al parecer, la pluralidad misma de términos no autoriza a señalar ninguno de ellos como expresión fija exclusiva, aunque sí es de suponer que todos fuesen usuales. Es posible postular una estructura abstracta expresada con un compuesto frástico con la raíz del número tres, e-, ex-, y una parte que indica el "mando" o "gobierno" sea a través de un derivado de tlahto-, sea con la extensión semántica de la palabra para "cabeza" (tzontecomatl).

De esto puede partirse a su uso actual en textos históricos. El más claro, breve y preciso de todos es, sin duda, Excan tlahtoloyan, ya que indica claramente su función gubernamental ejercida por tres sitios de poder. Es, sin duda, preferible al término español Triple Alianza, que hace alusión inmediata a su carácter militar y no acentúa su institucionalidad tradicional.

COMO CONCLUSIÓN

Tanto los textos en español de la Crónica mexicana de Alvarado Tezozómoc como las menciones indirectas de la Triple Alianza corroboraran el acento en el aspecto judicial de la institución. Comprendemos que, pese a su ejercicio militar, abiertamente hegemónico de la Excan tlahtoloyan, fuertes motivos ideológicos forzaban a las tres cabezas políticas a resaltar la función jurisdiccional basada en las divisiones étnicas como gran ordenador del conglomerado de pueblos diferentes. Los estados hegemónicos cubrían la realidad de su fuerte voluntad de dominio y expoliación a los pueblos sometidos con las reiteradas menciones, incluso en la designación, de sus funciones como establecedores de la armonía de la vasta zona conquistada.
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Tomado de:
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0071-16752013000200002

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